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Presentación  



Durante la década de los cuarenta del Siglo XX, cuando la demanda potencial de letra impresa en México era de unos diez millones de lectores, el tiraje de todos los periódicos del país difícilmente sumaba el medio millón de ejemplares diarios, pero revistas de historieta, como Pepín, Chamaco, Paquito, Pinocho, Paquín y Cartones, editaban alrededor de cuatro y medio millones de ejemplares semanales. Cuarenta años después, a mediados de los años ochenta, el lector mexicano ya era el mayor consumidor de historietas del mundo y la cantidad de lecturas de historieta alcanzó la increíble cifra de dos mil millones anuales. Y esta insaciable demanda era satisfecha fundamentalmente por la producción nacional. No hay duda, en este país la cantidad de lecturas de revistas de historieta ha superado con mucho a las de libros, periódicos y cualquier otro tipo de publicaciones. 

Para los mexicanos del Siglo XX, las historietas fueron escuela, silabario y cartilla de lectura; fuente de educación sentimental, materia prima de sueños; saciaron la sed de narrativa de millones de personas; crearon mitos y consagraron ídolos; fijaron y dieron esplendor al habla popular. Sin duda, en sus viñetas y globos se hallan invaluables pistas para comprender la sensibilidad del México de esta época. Como afirma Alij Anaya: "Las ilustraciones y los argumentos de las historietas festejan o critican ora procesos sociales como la opulencia y la pobreza o bien complicados sistemas simbólico-discursivos como el género, la justicia, la lucha de clases o las imprescindibles urgencias estético-afectivas. Pero aún hay más: tras convivir con las aventuras nacionales referidas, al héroe y a la heroína mexicana aún les resta volver a casa y al barrio para lidiar con la belleza, la maldad, el esfuerzo, el cariño, la violencia y la muerte. La historieta mexicana del siglo pasado representa esto y un tanto más: ella evoca una tablilla del recuerdo que aguarda aquellas interpretaciones que la conviertan símbolo de cultura nacional."

Afortunadamente, con el advenimiento del Siglo XXI, parece superado el prejuicio que, durante muchos años, calificó a las revistas de monitos como lectura despreciable y sin valor, a las que no había que dar mayor atención. Hoy, tanto la academia como las nuevas generaciones valoran de un modo mucho más abierto, los hábitos y prácticas de lectura popular predominantes en el Siglo XX, como los viejos cómics.

Fuente indispensable para el conocimiento y comprensión de lo que hemos sido, las historietas, sin embargo, son leyenda. Para el público y los investigadores, la inmensa producción histórica es prácticamente inaccesible. Paradójicamente, cuando ha llegado el tiempo de revaloración de la historieta mexicana, las fuentes disponibles son muy escasas. Los ejemplares de las revistas de monitos, tan omnipresentes como ninguneados en su momento, han sido devorados por el tiempo y el olvido; se han convertido literalmente en polvo. Sin embargo algo ha permanecido.

Todavía es posible acceder al mundo pérdido de la historieta popular mexicana gracias a ciertos puentes. Uno de ellos, quizá el mejor preservado, es el que representa la Colección de Historieta de la Hemeroteca Nacional. Su relevancia para la memoria del país es indiscutible.  Se trata de la única colección pública del medio. Ningun otro archivo, púbico o privado, pude comparársele ni cualitativa ni cuantitativamente. Buena parte de las piezas que contiene pueden considerarse joyas bibliográficas, ya que se trata de ejemplares únicos, de los que no existe copia en ningún otro sitio.

Durante muchos años, las historietas de este acervo extraordinario fueron acumuladas y resguardadas sin orden ni clasificación en el viejo edificio de San Pedro y San Pablo, ubicado en las calles del Carmen en el Centro Histórico de la Ciudad de México, donde la institución tuvo sus instalaciones hasta 1994, cuando se trasladó al edificio del Instituto de Investigaciones Bibliográficas en Ciudad Universitaria. En ese año, durante cuatro fines de semana, un equipo de veinte bibliotecarios y cinco trabajadores se dio a la tarea de inventariar la colección. Así, se supo que comprendía 169,080 fascículos de historieta encuadernados en 7,153 volúmenes; 599 títulos agrupados en 307 cajas. En forma lineal la colección suma 838.35 metros de historieta. En mayo de 1994, el acervo inventariado se depositó en la sala 402 del edificio de la Hemeroteca. Hasta ahora (enero de 2014) no ha sido posible abrir al público esta rica colección. Ordenarla y clasificarla sigue siendo un reto inmenso.

El Catálogo digital que presentamos aquí es el primer paso en esta tarea. Se trata de una obra en construcción, desarrollada en dos etapas, la primera en 2007 y la segunda en 2013, ambas fueron realizadas con un apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA). Hasta ahora, incorpora información de 648 series de historieta mexicana publicadas entre 1936 y los primeros años setenta del Siglo XX. Cuantitativamente representa alrededor del 25% de la colección (1,316 de 7,153 volúmenes), aunque cualitativamente su importancia es mayúscula, tanto por la relevancia histórica de algunos de los títulos catalogados (Pepín, Chamaco, Cartones, Muñequita, etcétera), como porque hace disponible la consulta de esta colección única.

El Catálogo se agrupó por series. Aquí se proporcionan los datos básicos de cada una: título, números y fechas de publicación, adscripción genérica, autores del argumento y la gráfica, así como una breve descripción y algunas imágenes de ciertas series. Sinopsis e imágenes rescatan del anaquel las apuestas literaria y gráfica de nuestros monitos; sintetizan los discursos visuales y narrativos que construyó nuestra historieta en el mediodía del Siglo XX y cuyos ecos resuenan hasta nuestros días. El Catálogo proporciona también la información de referencia necesaria para que los usuarios puedan acceder a consultas directas en los ejemplares impresos; pues toda la información que contiene se encuentra también en el Catálogo Nautilo, herramienta de consulta de los acervos de la Hemeroteca, abierta al público.

Además en este sitio el usuario encontrará ligas a una sección de ensayos sobre el tema y vínculos a otras páginas web de historieta mexicana e internacional, así como una sección de testimonios, en la que podrá disfrutar fragmentos de entrevistas videograbadas a 28 notables historietistas de México.

 

Juan Manuel Aurrecoechea 
Febrero de 2014